Puntos a favor de los préstamos rápidos y cuándo es mejor otra opción

Paula García -

Ventajas de un préstamo rápido para autónomos

Muchos autónomos, en un momento puntual de su vida profesional, pueden encontrarse en  la necesidad de conseguir un dinero extra para ampliar su proyecto o llevar a cabo una reforma del material de su empresa.

Para estos casos en los que necesitamos fuentes de financiación de forma inmediata, los préstamos rápidos son una opción interesante, sin lugar a dudas. De hecho a día de hoy, este tipo de préstamos se ha convertido en uno de los productos más demandados, debido a la imposibilidad en muchos casos de conseguir un crédito bancario en una entidad financiera tradicional.

Si, por ejemplo, necesitas dinero de forma urgente con el fin de comprar nuevo equipo para tu empresa, y te has planteado la posibilidad de pedir un préstamo rápido, te contamos a continuación las principales ventajas de este tipo de financiación y en qué casos concretos no es conveniente recurrir a estos préstamos, para que sepas cuándo pueden ser una opción a tener en cuenta.

Ventajas de pedir un préstamo rápido

¿Por qué te interesa pedir un préstamo rápido? Por todas estas ventajas:

1. Rapidez

Una de las mayores ventajas que nos aportan los préstamos rápidos es la rapidez con que podemos acceder al dinero solicitado. En la mayoría de los casos, un cliente puede llegar a obtener hasta 10.000 euros en un plazo máximo de 24 a 48 horas, sin la necesidad de tener que presentar un aval.

2. Sin papeleos

A diferencia de todo el proceso burocrático que exigen las entidades de crédito tradicionales, las empresas que conceden créditos rápidos plantean al cliente unos trámites mucho más sencillos.


En este sentido, cuando pedimos un préstamo rápido no es necesario realizar eternos e incómodos papeleos para obtener el dinero que hemos solicitado, ya que la empresa crediticia sólo nos pedirá rellenar un formulario de solicitud por teléfono o a través de internet. Una vez recibido el cuestionario, la documentación requerida al cliente suele ser una copia de su DNI, una copia de su cartilla bancaria, y una nómina, pensión o justificante de ingresos.

3. Sólo contratas el crédito

A diferencia de lo que ocurre en muchos bancos cuando vamos a solicitar un crédito personal, que nos hacen contratar tarjetas de crédito, contratar un seguro o domiciliar una nómina, en las empresas de créditos rápidos no será necesario ninguno de estos trámites ni contrataciones.

4. Confidencialidad

Mientras que en un banco o entidad de crédito tradicional es probable que te pidan explicaciones acerca de dónde vas a invertir el dinero solicitado, las empresas de créditos rápidos, sin embargo, respetan al máximo la confidencialidad de sus clientes y nunca te harán este tipo de preguntas.

5. Tú eliges lo que pagas

En las empresas de créditos rápidos como Crediteria.es, los clientes se ponen sus propias cuotas mensuales para devolver el dinero en el mismo momento en el que contratan el préstamo rápido. Esta fórmula es muy práctica y conlleva menos riesgos para la persona que pide el préstamo, ya que él mismo elige lo que quiere pagar cada mes.

No pidas un préstamo rápido si...

Existen algunas circunstancias concretas por las que pedir un préstamo rápido puede no ser la elección más aconsejable:

Por ejemplo, si la cantidad de dinero que necesitas supera los 6.000 euros, no deberías plantearte pedir un préstamo rápido, pues en la mayoría de los casos, las empresas de préstamos rápidos suelen tener como límite esa cantidad. Aunque también podemos encontrar algunas cuyo importe máximo concedido son 10.000 euros, pero no es lo habitual.

Tampoco deberías pedir un préstamo rápido si no dispones de una nómina, pensión o un justificante de ingresos mensuales para solicitar el acceso a este crédito. Ni tampoco deberías recurrir a una empresa de préstamos rápidos si tu identidad se encuentra en un registro de morosos como ASNEF o RAI, ya que lo más probable es que no te concedan el dinero que has solicitado.

En cualquier caso, lo más importante es aplicar el sentido común: si crees que no vas a poder devolver la cantidad prestada en el plazo acordado o tienes dudas acerca de tu solvencia económica, mejor piensa en una solución menos arriesgada. Al fin y al cabo, no devolver un préstamo cuando corresponde siempre conlleva algún tipo de penalización, y no merece la pena empeorar nuestra situación por no poder cumplir los plazos de devolución.