5 pasos sencillos para llevar tu contabilidad como autónomo

¿Sencillo? ¿Contabilidad? Para muchos autónomos - y no sólo autónomos - unir en una misma frase sencillez y contabilidad resulta una osadía incomprensible.

Contabilidad es más bien sinónimo de complejidad, cuando no de fastidio, peñazo y demás palabras del género “rollazo”.

Solo hay que ver los cada vez más numerosos blogs dedicados a la contabilidad (y escrito, en su mayoría, por contables): todos parecen competir por cual es el más aburrido, el más incomprensible, el más infumable.

¡Pero basta! No queremos hacer tanta sangre con un oficio tan noble como cualquier otro. Y mucho menos por una subdisciplina injustamente subordinada a la suborganización de una empresa.

¡Al revés! Queremos mostrarte que un autónomo puede llevar su contabilidad con sencillez. Si sigues, claro está, los pasos que te indicamos a continuación:

1) Búscate un programa de contabilidad

Con esto, podríamos darlo todo por explicado. Y no habría - ¡no hay! - mejor argumentación. Y es que con un programa de facturación y contabilidad pensado para autónomos te ahorrarás un montón de dolores de cabeza.

¿Por qué? Pues porque te procesa toda la complejidad inherente a la contabilidad - registro de ingresos y gastos, gestión de impuestos, etc. - hasta reducirla a su expresión más sencilla.

En otras palabras, y por decirlo con sencillez, que es de lo que va el tema: te lo da todo masticado, por lo que tus niveles de preocupación se reducen o se derivan a otros temas más relacionados con la parte productiva de tu negocio.

contabilidad de los autonomos - pasos

2) Registra tus ingresos

Esto es una obviedad si nos atenemos al paso 1), pues algo tan básico entra en cualquier buen programa de facturación y contabilidad.



Pero tenemos que hacer hincapié en este aspecto y otros relacionados: llevar el registro de ingresos significa llevar un orden de tus facturas, con una numeración correlativa y sin saltos; ordenado también por clientes, fecha de emisión y pago.

Y no menos importante: el seguimiento del estado de las facturas, es decir, si tu cliente las ha recibido, si están pagadas o pendientes de pago.

3) Registra tus gastos

Es la otra cara de la misma moneda, es decir, de la contabilidad. Ojalá todo negocio fuera solo tener ingresos, pero un negocio también implica gastos. Es algo necesario, que por obvio no vamos a insistir.

Eso sí, aunque como autónomo no tienes que seguir una contabilidad rigurosa, te aconsejamos, de todas formas, ordenar tus gastos por categorías (gastos de oficina, costes bancarios o de financiación, impuestos, inmovilizado, etc.).

Puedes inspirarte en el Plan General de Contabilidad, que como tal es orientativo, o en las mismas categorías que te sugiera tu programa de facturación y contabilidad.

4) Registra tus impuestos

IVA, IRPF… Los autónomos, como toda persona física que además realiza una actividad económica, están sometidos - a veces, literalmente - al pago frecuente de impuestos (por lo general, de forma trimestral y anual).

Lleva un registro de estos - y no olvides también registrarlos en tu programa de contabilidad -, desde el primero hasta el último.

Y no importa que esto de los impuestos te lo lleve una gestoría: ¡no te desentiendas!

5) Dedícale un tiempo al mes a revisar tu contabilidad

Por mucho que tengas el programa de contabilidad más avanzado y sencillo del mundo, conviene no perder el control de tus cuentas.

Dedícale unos minutos al final de cada mes para revisar tu actividad. Si usas un programa - y a estas alturas, de tanto insistir, lo damos por descontado -, lo tendrás más fácil todavía.

Esto te dará una idea de la situación de tu negocio y te dará un mayor control. Recuerda: nada más imprudente que tomar decisiones ignorando cuáles son tus recursos.

Y no lo olvides: nada más sensato que tener un programa de facturación y contabilidad, a poder ser en la nube, para no tener que saltarte ninguno de estos pasos.