¿Cuándo no es necesaria la licencia de apertura?

A la hora de poner en marcha un negocio, se debe contar con un establecimiento donde desarrollar la actividad. Para ello, es necesario solicitar al Ayuntamiento una licencia de apertura, que autorice tanto al dueño como al local para ejercer la actividad empresarial libremente.

En función de la actividad a desempeñar, existen diferentes tipos de licencia de apertura. Por un lado está la licencia inocua, y por otro la calificada, además de algunas exigencias a parte en determinados tipos de negocio. Sin embargo, algunas actividades pueden optar por la licencia de apertura exprés, pero puede darse el caso de que este trámite no sea necesario, porque hay casos en los que no es obligatorio solicitar este tipo de licencia para poder poner en marcha una empresa. Existen algunos tipos de actividades que están exentas de esta licencia de apertura.


Actividades que no necesitan licencia de apertura
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Actividades en las que no es necesario solicitar una licencia de apertura

Aquellos trabajos de tipo artesano, artístico o profesional que se pueden desarrollar en un domicilio particular están exentos de esta licencia.

Sin embargo, se requiere que no estén en relación directa con el público, no pueden comercializar sus productos o servicios, además de que tampoco deben ser actividades molestas, ni insalubres para los vecinos.

Casos en los que se puede abrir un local sin licencia de apertura

Con la última normativa aprobada, también se han incluido ciertos tipos de establecimientos en los que no es obligatorio presentar la licencia de apertura. Las empresas que vayan a ubicarse en espacios con menos de 300 metros cuadrados sólo deberán presentar una declaración o comunicación previa al Ayuntamiento, en la que el empresario o autónomo se compromete a gestionar la licencia correspondiente.

Realmente, la licencia sigue siendo obligatoria, y los informes técnicos seguirán siendo uno de los procesos a realizar, así como el abono de las correspondientes tasas. El principal cambio que se ha producido con la nueva ley es que el negocio puede ponerse en marcha con sólo informar al Ayuntamiento, sin tener que esperar a reunir todo el papeleo, ni a que se hagan todas las revisiones e inspecciones oportunas. Se han eliminado así meses de trámites y se permite que el empresario o autónomo pueda empezar su actividad mucho antes.