Tú, que has tomado la valiente decisión de apostar por el emprendimiento, estás más que habituado a trabajar en tu oficina pasando largas horas frente a la pantalla del ordenador, y sabes mejor que nadie que estar sentado también puede llegar a ser una actividad agotadora. Sobre todo porque mientras trabajas en tu silla realizas toda una serie de actividades en las que tu postura corporal es fundamental. Si no las realizas de la manera correcta, la fatiga visual, corporal y todo un conjunto de dolores musculares pueden convertirse en tu pesadilla diaria.

Por eso es tan importante el uso de sillas de oficina que velen por la ergonomía del usuario y faciliten una buena postura corporal. No vale trabajar sentado en cualquier silla. Escoge una que disponga de un asiento bien acolchado, un apoyo óptimo para la espalda y soporte lumbar ajustable. En este sentido, cuanto más regulables sean todas las partes de las que consta la silla, mejor. Ten en cuenta también el espacio del que dispones en tu lugar de trabajo a la hora de decidirte por la tuya.

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A continuación vamos a darte unas cuantas claves para que saques el máximo partido a tu silla de oficina, adoptando una postura correcta  e incorporando hábitos saludables que te ayudarán a terminar tu jornada laboral de una manera mucho más relajada y sin tensiones.

  • En primer lugar, y aunque parezca obvio, el respaldo de tu silla está ahí por una razón, úsalo y apóyate en él. Encorvar la espalda para acercarte más a la pantalla provocará que al final del día tengas los hombros cargados y doloridos, así como toda la zona de la columna vertebral. Si es necesario, acerca la pantalla y el teclado para no tener que inclinarte tanto hacia delante, y disfruta del relax que te proporciona tu respaldo acolchado.
  • Regula la altura del asiento de tu silla. Es muy importante que tus ojos estén a la altura de la pantalla con la que trabajas, así que ajusta el asiento hasta que estén alineados con el monitor. Esto reducirá la fatiga visual y ayudará a que no curves la espalda si la pantalla te queda un poco baja o se te sobrecargue el cuello al subir la cabeza si la tienes por encima de tus ojos.
  • Si has escogido una buena silla de oficina su respaldo dispondrá de balanceo, lo que te permitirá aliviar la tensión muscular en la espalda y evitarás la rigidez que supone un respaldo fijo para tu cuerpo en general. Como ya te hemos comentado, cuanto más pueda regularse tu silla más libertad de movimientos tendrás, y con ello mayor confort y bienestar a lo largo del día.
  • Que tu silla disponga de reposabrazos también es un aspecto de gran importancia para tu comodidad. Ten en cuenta que, si has seguido nuestro consejo de acercarte el teclado para evitar encorvarte, ahora tus antebrazos están suspendidos en el aire, con el esfuerzo extra que supone mantenerlos en esa posición, aunque muchas veces no te des ni cuenta. Con unos reposabrazos que hagan el trabajo por ti, reducirás la tensión muscular en esa zona y tu productividad al teclado se incrementará.
  • Por último, conviene que realices pequeñas pausas después de cierto período de trabajo. Por ejemplo, cada hora trabajada frente a la pantalla permítete 5 minutos de descanso. Puedes levantarte y aprovechar para estirar las piernas realizando un pequeño paseo por la oficina o inclinarte en tu cómoda silla acolchada y cerrar los ojos unos minutos.

Después de estos consejos ya has visto que trabajo y comodidad pueden ir de la mano. Ahora solo falta que elijas la silla que mejor se adapte a ti para empezar a trabajar a otro nivel.

 

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